martes, 10 de julio de 2007

Para Lipovetsky (2003), alrededor de la inflación erótica actual y de lo porno, se encuentra una denúncia unánime que reconcilia a las feministas, los moralistas, los estetas, escandalizados por el envilecimiento del ser humano rebajado a la categoria de objeto por el sexo-máquina, que disuelve las relaciones de seducción, en una orgía repetitiva y sin misterio.
Pero el reclamo no sólo existe en esas esferas o grupos sociales, sino en todo aquel o aquella persona preocupada por la escencia del ser humano, que con el avance y la enbestida neoliberal y globalizadora´pierde todo sentido y razón de vida, derivado de las imposiciones de usos y costumbres, es decir, saber manejar una computadora y navegar en la red, así como hablar ingles, estar certificado y pensar positivamente como una persona de "éxito", "garantiza"un mejor nivel de vida, de lo contrario se está condenado a vivir como un "renegado", fuera del sistema.
Por lo tanto, el capitalismo orilla a las personas a que con mayor frecuencia, todas sus relaciones sociales se den a través de internet, en donde todo se vende, todo se permite, es el libre mercado en su máxima expresión, de donde se búsca extraer nuevas disposiciones y combinaciones del cuerpo humano, el sexo convertido en mercancia, el autoservicio libidinal en donde sólo se derivan experiencias de sexo, por el sexo.

No hay comentarios.: